lunes, 15 de febrero de 2016

SANTA MARÍA DE LA ESTRELLA; SOBRE LOS ORÍGENES.


Cuenta la leyenda que un labrador llamado Juan (Sabioteño o Navero, nos inclinamos siempre a que fuera de Sabiote) encontró la imagen en el entorno del actual Llano de la Estrella- una vez capitulado a Fernando III el territorio que aproximadamente conocemos hoy como el Condado (primavera de 1226), la zona era de aprovechamiento en comunidad de tierras con Sabiote-.
No hay ningún motivo para no dar por buena esta leyenda, cuadran todos los extremos, pero…
¿Quién escondió ahí la imagen y de donde la trajo?
Hay que apuntar que desde 1212 las incursiones en nuestro territorio ya fueron de entidad. Incluso antes.
Ya en 1192 un hijo de Alfonso VIII hizo campaña en San Esteban (Santisteban) provisto del respaldo militar y espiritual de la Orden de Calatrava.
Hay pruebas documentales de que las tierras al norte del Guadalimar y concretamente el cuarto del Calar de la Estrella donde esta la Ermita, pertenecía a uno de los distritos de la Cora del Yayyan islámico, el San Astabin; lo que hoy es Santisteban del Puerto.
El torreón que alberga hoy el Camarín probablemente formara parte del sistema defensivo compuesto del Castillo de Las Navas, las torres de Alver; Ero; Poyato; Fraila… 
Tenemos por tanto una devoción muy significativa –que irradió fuertemente la memoria de aquellos habitantes- en esos años pero resultaría muy pretencioso remontarla a antes del dominio andalusí, s. VIII.
Castilla tuvo por tradición en esa época consagrar las mezquitas, que eran los lugares preeminentes de las poblaciones, en el mismo momento de las tomas, dotándolas de una imagen, advocación de la Virgen María. Conquistar y cristianar eran una sola cosa y de seguido.
¿Pudo ser Santa María de la Estrella una de esas imágenes traídas en esas incursiones, por ejemplo por ese infante (Fernando) hijo de Alfonso VIII o por el Maestre de Calatrava?
y lo que es más importante: 
¿En qué lugar de culto se erigiría?
De la importancia de esta devoción -desde tiempo inmemorial- se desprende que su lugar originario no sería ese torreón o defensa del Calar de la Estrella. Ni siquiera la por entonces hipotética aldea de Las Navas…
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Texto basado en conversaciones e ideas de mi amigo Francisco Armijo Higueras.
Fotografía de Mari Nieves Carrasco Molino.