sábado, 16 de diciembre de 2017

COSME III DE MEDICI; EL GRAN DUQUE DE LA TOSCANA EN SANTISTEBAN DEL PUERTO

Gabriel CARRASCO HURTADO

Detalle en la acuarela de Baldi



Cosme III de Medici como Gran Duque de la Toscana 
El viaje a España, al que acompañó Pier María Baldi, lo hizo como príncipe heredero del Gran Duque Fernando II. En ese periplo viajero, entre septiembre de 1868 y enero de 1869,  pasó y paró en Santisteban del Puerto.En 1870 hereda el Gran Ducado de la Toscana reinando un total de 53 años. Cosme o Cosimo III de Medici marca una clara decadencia de la Toscana

De la importancia del camino de las andalucías por el puerto de Montizón, en el antiguo Estado de Santisteban, sabemos desde la Hispania romana. 
El camino que conectaba el Reino de Granada con Toledo y con el Reino de Valencia fue de vital importancia hasta que se abrió el paso de Despeñaperros mediante las repoblaciones carolinas de Sierra Morena, a mediados del s.XVIII.
Como no podría ser de otra forma somos apasionados de las fuentes documentales, es la forma de acercarse al pasado lo más fielmente posible. Así, en el documento escrito encontramos un paradigma; es la norma general aunque hay otras herramientas.
En esta ocasión hemos escogido algo diferente como lo es un dibujo, uno de los muchos que describieron no pocos pueblos y ciudades de la España del s.XVIII salidos del pincel de Pier María Baldi en su viaje por España y Portugal acompañando a Cosme de Medici, heredero del Gran Ducado de la Toscana.
Pier María Baldi recorrió España entre 1668 y 1669 como parte del séquito del príncipe toscano.


La Toscana

Baldi fue un decorador y pintor menor florentino, además de arquitecto. Desde septiembre de 1868 se ocupa como asistente del futuro Cosme III de Medici.
Estos dibujos de Pier María que se conservaron en la Biblioteca Laurenciana de Florencia son interpretaciones románticas al acuarela a un solo color, sepia, con matices graduados.
El dibujo que nos ocupa fue el de una parada en el trayecto entre Cordoba y Toledo realizada en la Venta de San Andres, a no más de media legua al norte del núcleo urbano de Santisteban del Puerto.
Es curiosa la secuencia de lugares que describe la recopilación de la laminas de la obra ‘Viaje de Cosme de Médicis por España y Portugal (1668-1669)’[1]:
26.- Villanueva de los Infantes
27.- Venta Nueva
28.- Venta de los Archillos (sería Arquillos)
29.- Linares
Magnífico, aquel camino de Santa Teresa…


Acuarela sepia de Pier María Baldí correspondiente a la Venta de San Andres y al fondo la Villa de Santisteban del Puerto. El original se encuentra en la Biblioteca Medicea Laurenciana de Florencia

Volvemos a las estampas y en este caso a la estampa del paisaje visto desde la Venta de San Andrés; qué nos relata, qué nos dice ese sencillo dibujo de Baldi.
Mucho: la historia misma; la entraña de lo que fue el Santisteban histórico; justamente ese que se fortificó intesamente a partir de su toma por la Corona de Castilla. El Estado de Santisteban del Puerto formó parte de esa marca frontera junto a los Concejos de Jaén, Úbeda y Baeza, el Adelantamiento de Cazorla, etc… contra la tercera Taifa de Granada, el emirato nazarí, y hubo de guarecerse en todos sus términos y aldeas.
Lo que más destaca la lámina es que en ese siglo XVII Santisteban mantiene el todopoderoso complejo fortificado –sin funciones militares ya- que completó en plena edad medía.
De una parte contemplamos su castillo mayor en la altiplanicie del cerro de San Esteban. Su torres y murallas son heredadas de las propias defensas del recinto romano y hasta del oppidun íbero; lo conocemos desde el condado castellano, en tiempos del alcaide Juan Fernandez San Sagun, en los últimos años del s.XIV.
Frente al castillo de San Esteban reguardando a modo de bocana y de época posterior a la conquista castellana, se erige la fortificación de la Guarida que también nos es conocida documentalmente desde los últimos años del s.XIV.
La Guarida corrió la misma suerte que numerosísimas fortalezas medievales del alto Guadalquivir; las encontramos primero como elementos defensivos y cuando la frontera se va desplazando hacia el sur se convierten en espacios palatinos. Es curioso como los Condes de Santisteban mantienen su Palacio intramuros del núcleo urbano cristiano, justo en la Puerta del Llano y a la vez habilitan la Guarida como palacio.
Qué vemos más en la acuarela de Balde, pues un elemento que nos acerca a la importancia de este enclave a las puertas del Reino de Jaén: sus murallas. Justamente podemos intuir los paños de muralla que bajaban del Castillo Mayor hasta la Puerta Nueva; de ahí a la Puerta del Llano; la muralla del tiente, el saltadero…
En la lejanía el cerro de San Marcos o Fraila. No se aprecia el torreón defensivo pero existen sobre el terreno restos de su cimentación, de clara traza medieval.
Y como colofón y en primer plano se nos presenta la Venta de San Andres, hoy desaparecida, más que probablemente heredera de una mansio romana en la alineación de la Vía Augusta, entre Ad Morun y Ad Solaria.
Esta venta fue testigo de numerosos e insignes viajeros…


[1] edicion y notas por Angel Sánchez Rivero y Angela Mariutti de Sánchez Rivero. - Madrid : Sucesores de Rivadeneyra, [1933]