Gabriel Carrasco Hurtado
Con un título provocador el profesor Justo Serna nos
sitúa ante una contradicción en su ensayo (1) “El Pasado no existe”: la buena historia,
historia como disciplina de conocimiento, y la mala.
De un lado nos acerca a esas teorías como “disciplina
ornamental o inútil”, “esa mala medicina que dice al paciente lo que quiere oír”
y a sensu contrario reconoce que aun no existiendo el pasado quedan “
vestigios, restos de acciones, huellas pretéritas que se rememoran” que dejan
un poso, la “cultura histórica” que “ayuda a saber la clase de individuos que
somos o aspiramos a ser”.
De este ensayo publicado en 2016 saltamos, como
tangente, a una entrevista aparecida (2) en el Ideal de Granada, el 8 de
septiembre a Antonio Muñoz Molina.
El contexto de esta entrevista es la aparición de su
último libro “Volver a dónde” (Seix Barral) (dónde con tilde: cuestión) una
serie de reflexiones diarias que el escritor de Úbeda realizó en tiempos de
confinamiento.
Y hacemos extracto, entrecortados, de ella:
Esas reflexiones que pretendían “fijar lo que pasaba”
se mezclaron con la “memoria lejana”; dice que se fue conformando una obra
“entre el ahora, el pasado y la proyección hacia el futuro”.
El periodista le pregunta: “El título es ambiguo,
¿quiere volver a un sitio que ya no existe o no tiene a dónde volver?”;
contesta en su parte general que “Hago la pregunta, con un sentido doble. Y la
respuesta es que no se puede volver a ningún sitio. No tenemos más lugar que el
presente …/…”.
Luego dice “…/… también tiene que ver con volver al
mundo surgido de los recuerdos que me llevaban a una memoria melancólica y un
poco nostálgica. Pero emergieron cosas mucho más ásperas. En vez del paraíso
perdido, veía atraso y la aspereza de aquel mundo infantil que la memoria,
lógicamente, endulza”.
Repregunta el periodista: ¿la infancia no es, pues,
ese paraíso idealizado? “No se pueden obviar y aceptar las mentiras y las
trampas de la nostalgia …/…”.
A continuación en la siguiente contestación nos hace
una definición de la memoria ante la cuestión de que si la memoria puede dar un
sentido a la vida: “Si somos algo, somos memoria. Pero debemos esforzarnos para
que sea lo más lúcida posible. Puede ser embustera y llevarte a idealizar el
pasado o a su denostación radical. El presente está hecho de memoria.
Contrastas lo que recuerdas o sabes con lo que tienes ante ti”.
Y por último Miguel Lorenci, el entrevistador, le
hace una pregunta que responde desde una perspectiva más personal que
reflexiva:
“¿Optimista o pesimista con el futuro?”: “No soy
optimista ni pesimista. Son muchos desafíos a los que hacer frente y lo que
siento es una enorme curiosidad por saber qué pasará”.
El Tiempo Atávico, 25 de septiembre de 2021
(1)
Serna, Justo, El pasado no existe. Ensayo sobre la historia. España, Punto de
Vista Editores, 2016, 226 pp.